Estación 10 · Románico
10. Mare de Déu del Bosc
- Estilo
- Románico
- Procedencia
- ermita de Sant Adjutori
Réplica fotográfica del frontal de Santa María, originario de este altar (hoy en el Museo Palazzo Madama, Turín).
Cuando se inició la construcción de la actual iglesia del Monasterio, se comenzó precisamente por este ábside. Es, por tanto, uno de los rincones con más historia de todo el templo.
Los monjes quisieron dedicarlo a Santa María , y esta advocación ha presidido esta capilla a lo largo de los siglos. Además, los monjes entraban y salían de la iglesia por la puerta del claustro que tienes a tu izquierda. Así, cada vez que la atravesaban, se encontraban ante la Virgen María.
Durante muchos siglos, este altar estuvo presidido por la talla románica de la Virgen de Sant Cugat, consagrada en el año 1218 por el abad Ramon de Banyeres. Hoy se conserva en el Museo de Terrassa, aunque ha perdido las manos y el Niño Jesús que sostenía sobre su regazo.
Sus grandes dimensiones y la belleza de la talla nos recuerdan a la Virgen de Montserrat. Si quieres verla, la encontrarás en la galería de imágenes
Esta capilla también estaba ornamentada con un magnífico frontal de altar. Hoy contemplas una copia, ya que el original se conserva en el Museo Palazzo Madama de Turín.
Fíjate en el contenido de este frontal: en el centro vemos a María con el Niño Jesús y, a su alrededor, varias escenas de su infancia. El relato puede seguirse como si estuviéramos leyendo un libro.
Comienza con la Anunciación del arcángel Gabriel a María y continúa con el nacimiento de Jesús y el anuncio del ángel a los pastores.
En la parte superior derecha encontramos la presentación de Jesús en el templo , la llegada de los Reyes Magos ante Herodes y la respuesta de los sabios a Herodes, indicándole dónde debía nacer el Rey de los judíos.
En la parte inferior izquierda aparece <b< la adoración de los Reyes Magos y el ángel que les advierte en sueños que regresen por otro camino para no informar a Herodes.
Finalmente, en la parte inferior derecha encontramos la huida de la Sagrada Familia a Egipto , la matanza de los Inocentes y, en la última escena, ya fuera del ciclo de la infancia de Jesús, la Asunción de María al cielo, representada siguiendo el modelo de los iconos orientales.
Tanto el frontal de altar como la Virgen de Sant Cugat acabaron saliendo del Monasterio. A comienzos del siglo XX, la parroquia se vio obligada a vender estas obras para poder afrontar los importantes gastos de unas restauraciones urgentes y necesarias para garantizar la estabilidad del edificio.
Pero la historia de este altar dedicado a María no terminó con la pérdida de estas obras.
Pocos años después, este ábside recibió una nueva imagen de la Virgen: la Mare de Déu del Bosc que tienes ahora enfrente. Durante muchos siglos, esta talla románica había sido venerada en Collserola, en la ermita de Sant Adjutori o Santa Maria de Gausac, antigua propiedad del Monasterio. En la década de 1940, se decidió trasladarla hasta aquí para garantizar una mejor conservación y custodia.
Mira ahora con atención esta imagen. María está coronada y sentada en un trono real. Si te fijas en su mano derecha, sostiene una pequeña fruta.
El significado de este detalle es muy hermoso: así como Eva comió del fruto que introdujo el pecado y la muerte en el mundo, María nos ofrece a su Hijo, que es el nuevo fruto que nos trae la vida y la resurrección. María aparece así como una nueva Eva.
Contempla ahora las manos del Niño Jesús: con la izquierda sostiene una esfera que representa el mundo, símbolo de su soberanía sobre todo el universo. Con la derecha, nos bendice a todos los que estamos ante él.
Fíjate en el tamaño de esta mano: es mucho más grande de lo que esperaríamos en proporción con el cuerpo del Niño. No es un error del artista, sino un recurso intencionado para destacar la fuerza y la profundidad de la bendición de Jesús.
Mira ahora con atención esta capilla. Y piensa que, a lo largo de todos estos siglos, han cambiado las esculturas, los retablos y los frontales, pero no ha cambiado el deseo de este lugar: que todos los que entremos en el Monasterio podamos encontrarnos con María.