Estación 05 · Barroco
5. Capilla de San Bartolomé
- Estilo
- Barroco
- Autor
- Francesc Santacruz Artigues (1672–1675)
- Pintura
- Martirio de san Bartolomé, copia de un grabado de José de Ribera realizada por el pintor Miquel March (1633–1670)
- Virgen de Montserrat
- Ramon Amat (1941)
Estás en la capilla de San Bartolomé Apóstol.
Tienes delante de ti un maravilloso retablo barroco lleno de vida y movimiento. Fíjate en las columnas salomónicas. Entre ellas hay 17 pájaros que mueven las alas y cantan, creando una atmósfera de alegría. Contémplalos… verás que algunos de ellos están comiendo uvas de distintos colores, que parecen de verdad y que nos recuerdan el vino de la Eucaristía.
Acércate un poco y observa la riqueza de la policromía. Se aprecia, sobre todo, en los vestidos de los santos que están representados.
Y es que el arte barroco quiere transmitir emociones humanas y divinas; y lo hace expresándolo todo con intensidad e, incluso, con un punto de teatralidad.
Ante una pieza barroca como esta, el ojo no sabe dónde reposar la mirada. Todo transmite energía, vitalidad, cambio, renovación… A menudo encontramos una saturación de elementos simbólicos.
Es como estar delante de una persona que quiere transmitirnos una experiencia muy profunda y, con la emoción, nos quiere decir tantas cosas que se le entrecortan las palabras.
Sabemos que el autor de este retablo es Francisco Santacruz y que lo inició en el año 1672. Pertenecía a una saga de artistas que crearon dos retablos más del Monasterio: el de San Benito y el de Santa Escolástica.
Ahora nos centraremos en el gran cuadro central. Es la representación del martirio de san Bartolomé. En los cuatro evangelios, san Bartolomé aparece en la lista de los doce apóstoles, pero no nos narran ninguna escena en la que él sea protagonista.
Su vida fue divulgada por la Leyenda áurea, una obra escrita por el dominico Santiago de la Vorágine en el siglo XIII. Según su relato, Bartolomé tenía un gran poder sobre los demonios, que se escondían dentro de las imágenes de los ídolos paganos por miedo al santo. Se dice que convirtió al rey Polimio y que pidió a un demonio que destruyera todas las estatuas de los ídolos ante él.
Observa ahora los detalles del cuadro. En la parte izquierda hay un personaje de piel oscura: es el demonio que, según la Leyenda áurea, vivía dentro de la estatua del ídolo que ahora vemos rota en el suelo. Está riendo porque están torturando a su enemigo. En el centro del cuadro vemos al apóstol Bartolomé sufriendo el martirio. La tradición explica que le arrancaron la piel en vida.
La escena es muy dura, pero fíjate cómo contrasta la expresión del rostro del santo: no hay desesperación, sino una calma serena. Mientras el verdugo le arranca la piel, el san Bartolomé mantiene la mirada en el cielo, donde encuentra el consuelo y la fortaleza de Dios.
Esta imagen, tan intensa, nos transmite un mensaje de esperanza que todos podemos hacer nuestro: que la fidelidad y la fe nos pueden sostener incluso en los momentos más extremos.
Quédate un momento contemplando todo el conjunto y deja que este lenguaje tan expresivo del Barroco impregne todos tus sentidos.