Estación 22 · Barroco
22. El engaño del rey Tótila
Este cuadro nos relata una sorprendente historia protagonizada por un rey que quiso poner a prueba a san Benito.
Cuando Benito vivía en el monasterio de Montecasino, el rey Tótila, soberano de los ostrogodos, oyó decir que el santo poseía el don de la profecía. Sin embargo, no lo creyó y urdió un engaño para demostrar la falsedad de este carisma.
En lugar de presentarse él mismo ante Benito, vistió a su escudero Rigón con sus ropas reales: una corona, un manto de color púrpura y las insignias propias de un rey. Para hacer el engaño aún más convincente, hizo que lo acompañaran sus tres principales condes y una numerosa comitiva.
Ahora observa el cuadro.
San Benito aparece sentado en el interior del monasterio, sosteniendo un gran libro entre sus manos.
La pintura recoge el instante en que Rigón se presenta ante Benito. Pero antes de que pueda pronunciar una sola palabra, el santo desenmascara el engaño diciendo: «Quítate, hijo, todo eso que llevas, porque no te pertenece».
En ese mismo instante, Rigón comprende que ha sido descubierto y cae al suelo, vencido por la vergüenza. Lo reconocerás por la corona, el vestido de púrpura y el collar que simboliza su aparente dignidad real.
Si miras a través de la ventana de la estancia, descubrirás al resto de la comitiva regresando para comunicar al rey Tótila que su plan ha fracasado, porque Benito ha descubierto la verdad.
Pero la historia no termina aquí. Si quieres saber cómo continúa, busca el bajorrelieve situado en la parte inferior del retablo de Santa Escolástica. Allí encontrarás la segunda parte de este relato, cuando el rey Tótila acude personalmente a pedir perdón a san Benito.
Este episodio nos recuerda una de las grandes convicciones de la tradición cristiana: ante Dios no sirven las apariencias; lo que verdaderamente importa es la verdad del corazón.