Estación 33 · Barroco

33. La Pila Bautismal

Te encuentras ante la pila bautismal de la parroquia. Desde hace más de cuatrocientos años, aquí han sido bautizados miles de vecinos de Sant Cugat.

El Bautismo es el primero de los sacramentos de la Iglesia y, por ese motivo, las pilas bautismales se sitúan tradicionalmente en la entrada de los templos. Es un símbolo arquitectónico que nos recuerda que, mediante el Bautismo, entramos en una vida nueva: la vida de la Iglesia.

Esta pila fue realizada en el año 1572 con piedra de Girona. Originalmente se encontraba en la antigua iglesia parroquial de Sant Pere, situada donde hoy se alza el Mercado viejo.

En 1833 estalló la Primera Guerra Carlista y la antigua parroquia de Sant Pere fue convertida en cuartel militar. Como consecuencia, los fieles tuvieron que trasladarse al monasterio para celebrar los sacramentos.

Al finalizar la guerra se promulgó la ley de desamortización, que obligó a los monjes a abandonar el monasterio. El templo monástico pasó entonces a convertirse en la nueva iglesia parroquial de Sant Cugat. Con ese traslado llegó también hasta aquí la pila bautismal que contemplas.

Quizá te haya llamado la atención su forma. Como la mayoría de las pilas bautismales, es octogonal, y este detalle encierra un profundo significado.

Según el relato del libro del Génesis, Dios creó el mundo en siete días. Pero los Padres de la Iglesia comprendieron la resurrección de Jesús como un octavo día de la creación, porque con Cristo resucitado la creación entra en una vida nueva y alcanza su plenitud.

Por eso esta pila tiene ocho lados: el Bautismo nos hace participar de la vida nueva de Cristo resucitado. De algún modo, quien es bautizado entra en ese octavo día.

Ahora fíjate en las figuras que rodean la pila. Puedes reconocer a san Pedro, con las llaves; a san Pablo, con la espada; y a María Magdalena, la primera testigo de la resurrección de Cristo, con el frasco de perfume que lleva en las manos para ungir su cuerpo.

Si observas las aureolas de los santos descubrirás un detalle muy original: tienen forma de concha, el instrumento que tradicionalmente se utiliza para derramar el agua sobre la cabeza de la persona que recibe el Bautismo.

Pero todavía queda un último detalle que quizá haya pasado desapercibido.

Acércate a la piedra y obsérvala con atención. Descubrirás pequeños fósiles blancos, de formas circulares y ovaladas. Son nummulites, unos organismos marinos que vivieron hace unos cuarenta millones de años y que quedaron fosilizados en esta roca.

Resulta fascinante pensar que esta misma piedra conserva la memoria de unos seres que desaparecieron hace millones de años y que, al mismo tiempo, lleva siglos siendo testigo de la vida nueva y plena que todos recibimos por el Bautismo.

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