Estación 08 · Gótico
8. Virgen de Todos los Santos
- Estilo
- Gótico
- Autor
- Pere Serra (1357–1406)
Estás ante el retablo gótico de la Virgen de Todos los Santos,
Sin duda una de las grandes joyas del Monasterio. Esta obra salió del taller del pintor Pera Serra, uno de los grandes maestros de la pintura gótica catalana.
En el centro del retablo vemos a la Virgen María sentada majestuosamente, sosteniendo una rosa en la mano. Sobre su regazo descansa el Niño Jesús, que, con un gesto lleno de ternura, apoya la mano sobre el pecho que lo alimentó.
El rostro de María transmite serenidad, discreción y una delicada belleza que cautiva a quien la contempla. A su alrededor, seis ángeles tocan diversos instrumentos medievales, llenando la escena de armonía. La música es, de hecho, un elemento muy presente en la liturgia celestial que aquí se representa.
Si te fijas bien, a los pies de María aparece un monje arrodillado. Está rezando. Se trata del comitente del retablo, es decir, de la persona que encargó la obra.
En la parte superior encontramos la escena de la crucifixión de Jesús en el Calvario. Y en la parte inferior aparece Cristo como Varón de Dolores, mostrando las heridas de su Pasión.
Este detalle de la composición no es casual. Los retablos estaban pensados para presidir un altar, el lugar donde el sacerdote celebra la Misa y hace memoria de la muerte y resurrección de Jesús. Las imágenes de la Pasión ayudan a vivir la liturgia con mayor profundidad, uniendo simbólicamente el cielo y la tierra.
Y eso es precisamente lo que representa este retablo: una visión del cielo.
María y Jesús aparecen rodeados por cerca de ochenta santos y santas, formando una gran procesión celestial.
El retablo quiere mostrarnos una imagen del cielo tal como lo describe el libro del Apocalipsis: con una inmensa multitud de santos reunidos alrededor del trono de Dios y del Cordero.
La distribución de las figuras sigue un orden jerárquico muy preciso. En la parte más alta se encuentran los ángeles, vestidos con intensos colores rojos y azules. Entre ellos destacan san Miguel Arcángel, con un escudo blanco marcado por una cruz, y san Gabriel Arcángel, sosteniendo un lirio, símbolo de la Anunciación.
Justo debajo encontramos a los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento. Podemos reconocerlos porque sus aureolas tienen forma hexagonal.
A la izquierda puedes identificar a Moisés con las tablas de la Ley, y a la derecha al rey David, coronado, y sosteniendo una lira entre sus manos, ya que la tradición le atribuye la autoría de los salmos.
Más abajo aparecen los apóstoles. A la izquierda destaca san Pedro, revestido con ornamentos papales.
En el grupo de la derecha encontramos otros santos muy venerados por la Iglesia, entre los que destaca san Francisco de Asís. Puedes reconocerlo por el hábito oscuro que viste y por el cordón con tres nudos que lleva en la cintura.
Finalmente, en la parte inferior están representadas las mujeres santas. A la izquierda puedes reconocer a santa Ana, que sostiene en brazos a María, su hija. Y a la derecha, a santa Eulalia, patrona de Barcelona, identificable por la cruz en forma de aspa.
Tómate un momento para contemplar el conjunto.
Este retablo nos recuerda que la fe cristiana no se vive en soledad. Formamos parte de una gran familia que une el cielo y la tierra, a quienes nos han precedido y a los todavía seguimos caminando.
Esta es la comunión de los santos: una multitud inmensa de personas que continúan rezando, amando e intercediendo unas por otras.